Cruz Azul atraviesa un invierno cargado de decisiones incómodas y señales difíciles de ignorar. En medio de refuerzos, salidas y ajustes rumbo al Clausura 2026, un nombre sobresale desde hace semanas, no por su rendimiento, sino por sus acciones más allá del campo: Mateusz Bogusz.
La pretemporada arrancó en La Noria con casi todo el plantel, salvo porque el mediocampista polaco no se presentó sin avisar y no dio explicaciones públicas. Mientras el equipo trabajaba bajo las órdenes de Nicolás Larcamón, Bogusz entrenaba por su cuenta en Polonia, lejos del grupo y del proyecto.

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Lo que en un inicio parecía una presión de mercado terminó revelando un conflicto más profundo. Y fue Adrián Esparza quien expuso el trasfondo. La falta reiterada no solo generó molestia en la afición, sino que abrió un escenario delicado para el club. Desde la directiva esperaban contar con él en 2026, pero el mensaje del jugador fue contundente: no quiere continuar.

Mateusz Bogusz se reincorporará a las prácticas en La Noria tras una semana de ausencias. (Cruz Azul)
En El Podcast de La Máquina, Esparza puso el foco donde pocos lo habían hecho: la relación entre Mateusz Bogusz y Nicolás Larcamón. No desde el chisme, sino desde los gestos, los mensajes y las decisiones que marcaron un quiebre entre ambos.
Una relación que se fue desgastando puertas adentro
Según explicó Esparza, el vínculo entre Bogusz y Larcamón comenzó a resquebrajarse mucho antes. No fue un problema puntual ni una discusión aislada, sino una acumulación de señales que el cuerpo técnico interpretó como falta de compromiso.
El periodista recordó una conferencia de prensa en la que Larcamón se salió del discurso habitual y dejó entrever su incomodidad con la situación del mediocampista. “Para mí Larcamón mandó mensajes muy claros. Habló varias veces de la actitud y de que, si se recuperaba desde ahí, era un jugador valioso”, explicó Esparza, marcando ese momento como un punto de inflexión.
La sensación era que Bogusz no terminaba de integrarse al grupo ni de alinearse con la exigencia diaria del proyecto. Para el técnico, ese aspecto terminó pesando tanto como el rendimiento dentro del campo. Del lado del jugador, la percepción era distinta. Bogusz sentía que no había tenido continuidad ni respaldo: primero con Vicente Sánchez y luego con Larcamón.
¿Qué dijo Adrián Esparza sobre el vínculo de Mateusz Bogusz con el grupo en Cruz Azul?
Pero el quiebre no se limitó a decisiones tácticas. Esparza aportó escenas que reflejaron el distanciamiento con el resto del plantel. En entrenamientos abiertos, mientras el equipo se reunía en grupo, Bogusz aparecía apartado, incluso dándole la espalda a la charla colectiva, una imagen que no pasó desapercibida para el cuerpo técnico.
El episodio más simbólico ocurrió tras el partido clave con Chivas, cuando Cruz Azul avanzó a semifinales. Mientras el equipo celebraba unido en el centro del campo y se acercaba a la afición, Bogusz se retiró directamente al vestidor. “Ya no era parte del grupo”, relató Esparza, subrayando que ese gesto terminó de confirmar la ruptura.





