El inicio de 2026 marcó un punto de quiebre para Cruz Azul. En medio de un mercado de fichajes intenso, con refuerzos de peso y decisiones estructurales, La Máquina comenzó a despedirse de algunos referentes que definieron una etapa reciente del club. Más allá de los nombres que llegan, las salidas también cuentan historias, y algunas duelen más que otras.

Entre ellas, hubo una que golpeó directo en la identidad cementera. No solo por lo que representó dentro de la cancha, sino por el liderazgo que sostuvo al equipo durante años. La salida de Nacho Rivero no fue una más, y las imágenes que comenzaron a circular en las últimas horas terminaron de clavar la daga en el corazón de todos los cementeros.

Su salida se dio en un contexto complejo. Por un lado, la necesidad del club de liberar plazas de extranjero para registrar refuerzos como Agustín Palavecino (aunque éste cubierto con la baja de Lolo Faravelli) y Miguel Borja. Por otro, un desgaste interno con Nicolás Larcamón que se fue profundizando con los meses y terminó por decretar una decisión que parecía impensada.

El uruguayo viajó este miércoles a la frontera para firmar su contrato por dos años y medio y dejó un recado a Nicolás Larcamón. Por otro lado, también se dieron a conocer las primeras imágenes de Rivero vistiendo los colores de Xolos de Tijuana. Las fotografías no tardaron en generar impacto entre los aficionados: ver al excapitán con otra playera fue un gran golpe emocional.

El contexto con Larcamón que empujó su salida de Cruz Azul

La salida de Nacho Rivero se fue construyendo con el paso de los meses. Dentro de Cruz Azul existieron diferencias entre el capitán y el cuerpo técnico de Nicolás Larcamón, principalmente por decisiones tomadas en momentos clave. El uruguayo, una de las voces más respetadas del vestidor, no coincidía con algunos manejos y eso fue generando un desgaste interno difícil de revertir.

Además, la directiva decidió respaldar el proyecto del entrenador y avanzar hacia una reconfiguración del plantel, incluso a costa de perder referentes históricos. No fue casualidad que, en el mismo mercado, también salieran futbolistas con peso interno como Ángel Sepúlveda y Lorenzo Faravelli.

La relación entre Nacho Rivero y Nicolás Larcamón fue uno de los detonantes para su salida. (Especial)

Con un contrato próximo a expirar y la urgencia por liberar plazas de extranjero, la salida terminó siendo funcional para todas las partes. Rivero encontró en Xolos un vínculo largo y estabilidad, mientras que Cruz Azul cerró una etapa marcada por liderazgo y pertenencia, pero también por tensiones que ya no tenían vuelta atrás.

Sebastián Abreu habló de la llegada de Nacho Rivero a Xolos

Sebastián Abreu destacó públicamente la jerarquía de Nacho Rivero y explicó por qué Xolos no dudó en avanzar por su fichaje. “Puede jugar de doble cinco, de lateral, de extremo… esa es una de las virtudes que tiene”, señaló el entrenador en entrevista con ESPN, remarcando la polifuncionalidad que el uruguayo mostró durante su etapa en Cruz Azul.

Sebastián Abreu confesó qué posición ocupará Nacho Rivero en Xolos. (Imago7 / Especial)

El técnico rojinegro también dejó en claro dónde lo imagina dentro del campo. “Lo visualizamos para que juegue en el mediocampo, que nos pueda dar esa conexión entre la defensa y el ataque”, explicó Abreu, quien además resaltó el impacto que tendrá fuera de la cancha: “Todo lo que genera desde su liderazgo, su trayectoria y su conocimiento del club nos dio la tranquilidad de no dudar ante la posibilidad de su llegada”.

Un reencuentro inevitable: ¿Cuándo se cruzará Nacho Rivero con Cruz Azul?

El destino ya tiene marcado un capítulo especial. Cruz Azul enfrentará a Xolos en la Jornada 15 del Clausura 2026, el sábado 18 de abril, en el Estadio Olímpico Universitario. Será la primera vez que Nacho Rivero vuelva a CU con otra playera. Todo apunta a que el recibimiento será emotivo. Ovación, respeto y nostalgia para un futbolista que lo ganó todo con La Máquina y que dejó una huella imborrable en la historia reciente del club.