El 2026 comienza para Cruz Azul con movimientos que buscan renovar su plantilla y afinar detalles de cara al Clausura, pero uno de los anuncios más sensibles para la afición ha sido la salida de José Ignacio Rivero. El uruguayo, capitán histórico y referente del vestidor, está a nada de regresar a Xolos de Tijuana, club donde vivió sus primeras experiencias en México.
Su retorno a Tijuana sería bajo un contrato de dos años y medio, según dio a entender Adrián Esparza en X, consolidando la idea de que la etapa de Rivero en La Noria llega a su fin. La noticia ha generado un gran impacto en la afición, que ve partir a un jugador que representó entrega, liderazgo y amor por la camiseta cementera.

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El capitán uruguayo deja atrás una trayectoria de época: 236 partidos, 27 goles y 19 asistencias, además de cuatro títulos oficiales, entre ellos el Clausura 2021 y la reciente Concacaf Champions Cup 2025. Su liderazgo dentro y fuera de la cancha lo consolidó como un referente absoluto, y su salida deja un vacío difícil de llenar, no solo en la plantilla, sino también en el corazón de los aficionados.
Sin embargo, también existieron algunos roces internos con Nicolás Larcamón, lo que habría acelerado su partida, según indicó Gerardo González. “Rivero está muy dolido por su salida en Cruz Azul, se le notificó a inicio de año que no entraba en planes. No tenía la mejor relación con cuerpo técnico, mucho roce desde inicio de semestre”, compartió el colaborar de Vamos Azul en X.
El sentir de la afición: dolor, indignación y reconocimiento a un ídolo
La noticia no tardó en explotar en redes, y los aficionados dejaron sentir su dolor y frustración. Algunos expresaron su reconocimiento absoluto: “Queda en la historia de la máquina un jugador que demostró siempre su calidad, garra y amor como pocos por este club, se va como ídolo y no abucheado como otros, honor a quien honor merece. Enorme mi capitán”, escribió uno.


Otros, cuestionaron la decisión de la directiva y la compararon con la llegada de refuerzos extranjeros: “La mayor incongruencia de cualquier institución: dejar ir a alguien con esa vergüenza y entrega en lugar de uno que se está cagando en tu escudo, historia y que no quiere seguir es lo peor”.

La decepción también se hizo sentir en mensajes más directos: “La peor decisión de la directiva! Y Larcamon para cuando? Rivero es un referente en la cancha, y el polaco no ha demostrado mucho! Que se vaya el técnico, Iván Alonso, pero jamás Rivero”.

La salida del capitán ha sido tomada como un golpe emocional profundo por la afición: “Uno de los errores más grandes de Cruz Azul, era el que te daba esperanza cuando nadie corre, en fin, el fútbol siempre será un negocio para todos; el aficionado solo se jode por no ser dueños del fútbol!!” y “Una catástrofe para la afición… se iría el ídolo, el estandarte de Cruz Azul en la era moderna”.

Otros seguidores reconocen que su tiempo de titular había disminuido, pero su influencia seguía siendo vital: “Un error, muchos estamos de acuerdo, ya no está para ser titular pero siempre que entra de revulsivo cumple, y en un torneo donde el técnico es un reverendo pendejo, de lo poco que sirve es Nacho”. La partida de Rivero también simboliza un cambio generacional: “El fin de la era del equipo de sangre! Su salida, y permanencia de Piovi y Rotondi da el mensaje de que se regresa a la era de pecho fríos”.


La tristeza es compartida en cada mensaje: “Un dolor inmenso”, “Pésima noticia”, “Se va el último referente del equipo”, “La peor tontería que puede hacer Cruz Azul” y “La baja de Rivero me va a doler mucho porque él sí nos dio títulos y lo ganó todo con Cruz Azul”. La combinación de respeto, cariño y frustración se hace sentir en cada rincón de la nación cementera.






