Carlos María Morales forma para de la historia de Cruz Azul sin haber disputado un partido con el equipo en Primera División. Oriundo de Montevideo (Uruguay) y con gran bagaje internacional, el delantero charrúa tuvo una estancia fugaz con La Máquina que pudo extenderse, pero que el goleador, por convicción y amor propio, decidió desestimar para continuar sus díasen otros lares.
“A mí en el 1998 me compró Cruz Azul, después de subir y salir goleador con el Pachuca. Tenía que presentarme en Hidalgo. Allí me mandaron a entrenar con el segundo equipo, del Ascenso, que lo hice por 2 semanas. Desde el principio avisé que iba a entrenar, pero no me iba a quedar porque merecía la oportunidad de estar en Primera por lo que había hecho antes”, reveló Morales en una entrevista exclusiva con el periodista Alejo Iwan de Bolavip.
Morales debutó en el River Plate de Uruguay antes de emigrar al fútbol chileno y pasar por varias escuadras del país suramericano. Su primer equipo en México fue el Toluca, equipo que lo cedió al Pachuca y allí lograría consagrarse como goleador y además pieza vital para lograr el ascenso aquel año.
Después de ser contrato por Cruz Azul y saber su paradero en el equipo del ascenso cementero, el técnico de entonces, Luis Fernando Tena, prometió subirlo al primer equipo seis meses después, propuesta que sería agradecida, pero al mismo tiempo rechazada. Morales quería probarse en el máximo circuito después de haber subido al Pachuca.
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“Luis Fernando Tena me pidió que espere 6 meses que después me iba a subir, pero le dije que no estaba para perder ese tiempo. Lo mío era hoy. Todos querían que me quedara, pero me fui”, agregó, entre risas.
Al despedirse del equipo a tan solo 15 días de haber llegado, fue a parar en la Liga Universitaria de Quito (Ecuador), en lo que sería el primero de muchos destinos en una extensa carrera que lo llevó al Atlas, Tecos y Puebla antes de regresar a su natal Uruguay, en donde terminaría retirándose en las filas del Wanderes en el 2009.
