Cruz Azul levantó la tan ansiada Décima en un escenario bien conocido pero en esta ocasión también hostil, con todo en contra y en medio de un clima caliente que se fue construyendo desde la previa. La final ante Pumas no solo se jugó en la cancha, también se vivió en las declaraciones, en los gestos y en la tensión que rodeó cada detalle de la serie.
En ese contexto, Agustín Palavecino se transformó en una de las voces más representativas del campeón. Días después de la consagración en Ciudad Universitaria, el mediocampista rompió el silencio en el podcast Vamos Show y dejó definiciones que explican tanto el título como lo que ocurrió después del pitazo final.
Lejos de cualquier polémica, fue directo al análisis futbolístico. Para el argentino, La Máquina no solo fue campeón, sino que lo fue desde una idea clara: protagonismo y ambición en ambos partidos. “Creo que el pensamiento por ahí hoy del fútbol mexicano, creo que todos o la mayoría querían que salga campeón Cruz Azul por las formas. Creo que era el equipo que ambicionaba”, explicó.
Desde adentro, esa sensación fue aún más fuerte. El mediocampista remarcó que el equipo se hizo cargo de la final sin importar la localía, imponiendo condiciones tanto en la ida como en la vuelta. “Nosotros fuimos a ser protagonistas como corresponde, y sabíamos que el fuerte de ellos eran las transiciones”, agregó.
La respuesta de Agustín Palavecino a Efraín Juárez
El clima de la final no se limitó a lo futbolístico. Las declaraciones previas de Efraín Juárez marcaron un antes y un después, y Palavecino no lo dejó pasar. El argentino reconoció que hubo algo puntual que le molestó, especialmente tras el partido de ida, cuando el entrenador de Pumas hizo gestos y declaraciones que apuntaban a supuestas ventajas arbitrales.
“Lo que a mí un poco me molestó fue la conferencia postpartido, tras la ida, que él hace en que los gestos de que nosotros, de tener suerte, en una jugada sola que tuvieron. O sea, ¿qué tendríamos que haber hecho nosotros que pegaban los palos, que el arquero lo salvó? Y ninguno dijo nada”, expresó.
En esa misma línea, también cuestionó cualquier intento de condicionar a los árbitros en una instancia tan decisiva, marcando una diferencia en la postura del plantel cementero. “También el tema de los árbitros. No condicionar. Nosotros… ninguno se sobrepasa, ninguno dice nada y solo es jugar”, sostuvo.
Los gestos a la afición de Pumas: euforia, folklore y arrepentimiento
La imagen de Palavecino lanzando besos, mostrando el trofeo y respondiendo a la afición de Pumas durante la vuelta olímpica recorrió todo México. Fue uno de los momentos más virales del festejo, cargado de desahogo. El propio jugador explicó que no se trató de algo personal, sino de una reacción colectiva en medio de un ambiente hostil y de todo lo que se había dicho en la previa.
“Fue un poco más general… el folklore esto de que hablaron tanto de que no estábamos, que no teníamos estadio, y creo que el darle la vuelta en su cancha era un poco de eso, la euforia del festejo”, relató.
Sin embargo, también mostró una faceta más reflexiva y autocrítica al analizar esas imágenes con el paso de los días. “Hoy en día un poquito esos gestos me arrepentiría por cómo soy… no me siento orgulloso, pero era el momento de la euforia y disfrutar ahí con los compañeros, un poco chicanear”, reconoció.
