En medio de un semestre donde Cruz Azul empieza a construir una identidad firme con su contundencia, el mediocampo se ha transformado en el corazón del equipo. No solo por los nombres propios, sino por el funcionamiento. Cuando el sistema comienza a fluir, suele haber una pieza silenciosa que sostiene todo. Hoy, ese nombre es Jeremy Márquez.
La llegada de refuerzos como Agustín Palavecino revitalizó la zona ofensiva. Charly Rodríguez y José Paradela volvieron a mostrar su mejor versión. Erik Lira y Gabriel Fernández levantaron su nivel. Pero en el equilibrio, en el orden y en la estructura, hay un futbolista que terminó adueñándose del rol menos visible y más determinante.
Lejos del ruido mediático, su crecimiento fue progresivo. Trabajo diario. Intensidad. Y paciencia. “Parece, se ve, se escucha fácil, pero es el trabajo del día a día. Trabajo al 100%, 110%, y es lo que se me ha dado y muy feliz de estar ahora de titular y consolidándome dentro del 11 titular y con tantos jugadores de mucha calidad”, comentó en conversación con el reportero Armando Melgar.
El volante de 25 años sabía a dónde llegaba. El salto no era menor. Un plantel con nombres consolidados, competencia interna feroz y un entorno que exige resultados inmediatos: “Sabía que iba a ser un reto difícil. Hay muchos jugadores de mucho nivel y jerarquía, pero sabía que si entrenaba y hacía desde lo que me tocaba mi rol, podría meterme dentro de esos jugadores y consolidarme”.
El rol que le pide Nicolás Larcamón a Jeremy Márquez
El punto de inflexión en su evolución tiene nombre propio: Nicolás Larcamón. Márquez, acostumbrado históricamente a un perfil más ofensivo, entendió que el equipo necesitaba otra cosa. Y aceptó el desafío.
“Ahora estoy jugando un poco más defensivo. Estoy como el pivote ahí, el que guarda un poquito más el orden, que de repente a mí me gusta irme, pero siempre está el profe que ‘venga, tranquilo, quédate’, porque a veces se va Charly y se va Palavecino, yo quiero ir también y se queda ahí el hueco grande”, soltó.
En esa frase se resume su nueva versión. Más equilibrio: “Estoy tratando de mantenerme un poquito con ese orden para así resguardar las contras y todo eso, estar ahí para el equipo”. El sacrificio es evidente. Pasó de ser tener llegada constante a convertirse en el sostén táctico que permite que Paradela y Palavecino tengan más libertad. Es la pieza que equilibra el sistema.
La visión de Jeremy Márquez sobre el mediocampo de Cruz Azul
El propio Márquez reconoce que el contexto lo potencia. “Se hace mucho más fácil el juego teniendo jugadores a tu alrededor de ese nivel. Si yo salgo y corro un poquito, Charly se mete y empezamos a comunicarnos y empieza a ver como esos enlaces entre nosotros que nos hacen fuertes y al final dentro del terreno de juego se está notando”.
