La final del Clausura 2026 encuentra a Cruz Azul nuevamente en el centro de la escena del futbol mexicano, con la posibilidad de sumar un título que marcaría un nuevo capítulo en su historia. La Máquina llega tras una temporada intensa y con la expectativa de su gente puesta en una definición que promete ser de alto voltaje ante Pumas.
En medio de ese escenario aparece una figura protagónica que hace algunas semanas nadie imaginaba, pero que está profundamente ligada a la identidad del club: Joel Huiqui. El exdefensor, hoy DT interino, tomó al equipo en un momento clave y, con pocos partidos al mando, logró encaminarlo hasta la final.
Más allá del presente competitivo, la historia personal de Huiqui con Cruz Azul atraviesa toda la narrativa de esta final. El actual entrenador no es ajeno a la presión ni a los momentos decisivos que marcaron su carrera, y ahora los vive desde otra perspectiva, con una responsabilidad distinta pero igual de emocional.
Él mismo lo reconoció al hablar de su vínculo y de lo que significa este momento en su trayectoria. “Tengo una deuda muy grande con la institución. Como futbolista me tocó participar en cinco finales y hoy tengo una oportunidad grande de devolver todo lo que me dio el club”, expresó, dejando en claro que este presente tiene un valor simbólico especial para él.
La deuda pendiente de Joel Huiqui con Cruz Azul
Esa sensación de revancha personal no solo se sostiene en las palabras, sino también en el recorrido que tuvo como jugador. Huiqui disputó cinco finales con Cruz Azul, sin lograr coronarse. En la Liga MX cayó en el Clausura 2008 ante Santos (3-2), en el Apertura 2008 frente a Toluca (dramática tanda de penales) y en el Apertura 2009 contra Monterrey (6-4 en el global).
A nivel internacional, perdió la final de la Concachampions 2008-09 ante Atlante (2-0) y la de 2009-10 frente a Pachuca, definida por el criterio de gol de visitante tras un empate global. Cinco golpes que marcaron su carrera y que hoy le dan aún más peso a esta nueva oportunidad.
Ahora, desde el banquillo, no solo dirige una final: enfrenta su propia historia. La posibilidad de conquistar la Décima con Cruz Azul no representa únicamente un logro deportivo, sino la chance de saldar una cuenta pendiente que lo ha acompañado durante años y que hoy está a solo dos partidos de resolverse.
El DT récord para llegar a una final
El impacto de Huiqui en el banquillo de Cruz Azul también se explica desde lo estadístico. El entrenador asumió en la última jornada de la fase regular y, con apenas cinco partidos dirigidos, logró instalar al equipo en la final del torneo, convirtiéndose en uno de los técnicos con menos encuentros necesarios para alcanzar esta instanciaen la historia reciente de la Liga MX.
Su recorrido incluye un arranque inmediato con victorias clave en Liguilla y una condición que sostiene el análisis: el equipo se mantiene competitivo e invicto en esta fase decisiva. En caso de coronarse, su registro quedaría aún más marcado al lograr el título con solo siete partidos dirigidos.
