Cruz Azul vivió una montaña rusa de emociones en la ida de las semifinales del Clausura 2026. Chivas de Guadalajara pegó primero, aprovechando una débil respuesta de Kevin Mier bajo los tres palos, y encendió las alarmas desde temprano.
La reacción de La Máquina fue inmediata. Con una pincelada de Charly Rodríguez, el conjunto cementero encontró la igualdad y pareció tomar impulso en el partido. Así encaró el segundo tiempo, decidido a inclinar la balanza a su favor y sacar una ventaja de cara a la definición en Guadalajara.

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Sin embargo, el golpe anímico volvería a aparecer, y lo haría de la mano de un viejo conocido. Ángel Sepúlveda aplicó la ley del ex y, con un certero cabezazo en el arranque del complemento, devolvió la ventaja al Rebaño y volvió a poner contra las cuerdas al equipo de Joel Huiqui.
Pero Cruz Azul tenía una carta más por jugar. En el momento más delicado del encuentro en el Estadio Banorte, emergió nuevamente Christian Ebere, figura de esta Liguilla. El nigeriano ganó la posición en la frontal del área y fue derribado justo sobre la línea. En primera instancia, el árbitro sancionó tiro libre, pero tras la revisión del VAR corrigió su decisión y señaló penal.
Ebere asumió la responsabilidad sin dudar en un contexto de máxima tensión. Con un potente disparo colocado en el ángulo derecho, dejó sin opciones al arquero de Chivas y firmó el 2-2, sellando así un empate cargado de intensidad en la Ciudad de México.





