Se están por cumplir dos años desde que Cruz Azul disputó su último encuentro como local en el coloso de la colonia Ciudad de los Deportes. El Estadio Azul se encuentra a día de hoy en un estado de abandono que se hizo evidente gracias a la imagen publicada por el arquitecto Héctor Raúl Bierros, experto en el mantenimiento de canchas de fútbol, en donde se perciben incluso los drenajes en el engramado.
Desde 1947 hasta el 2018, el Estadio Azul fue sede de varios de los equipos más importantes del fútbol mexicano, pero fue con Cruz Azul que vivió sus mejores años y cobró mayor renombre. Desde 1996 hasta el 21 de abril del 2018, La Máquina ejerció como local en el estadio que integró el color del equipo a su nombre, Estadio Azul.
Tras el último partido de los cementeros ante el Monarcas, se dijo que el estadio sería derrumbado para la construcción de un Centro Comercial, idea que fue desestimada al poco tiempo por el recién electo alcalde de Benito Juárez, Santiago Taboada, quien afirmó en aquel entonces que la zona “no cuenta con los permisos necesarios para llevar a cabo el proyecto comercial”.
La decisión cayó como una bendición para la Liga de Fútbol Americano Profesional de México (LFA), que decidió utilizar sus instalaciones para albergar varias de las finales de su torneo. El estadio ha dejado de recibir mantenimiento y el estado actual es deplorable para una estructura tan importante para el fútbol de México.
El evidente abandono, sumado a la imposibilidad de realizar algún tipo de actividad-que ayude a su mejora-producto de la cuarentena actual, no ha hecho más que evidenciar que uno de los estadios más emblemáticos que albergó partidos de Cruz Azul, Atlante, Pumas y América, está solo a un paso de la miseria total.





