Cruz Azul atraviesa el momento más determinante del semestre con la Liguilla en marcha y la presión al máximo. La serie ante Atlas expone tanto el potencial competitivo del equipo como sus debilidades, especialmente en una defensa que ha tenido que reinventarse sin una de sus piezas más confiables.

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En ese contexto, el nombre de Jesús Orozco Chiquete vuelve a tomar protagonismo. Lo que hace semanas parecía imposible (un regreso en plena Fiesta Grande) hoy aparece como una posibilidad, alimentada por su reincorporación a los entrenamientosy versiones que lo acercan a una eventual reaparición.
El regreso de Chiquete Orozco reabre un debate inesperado
La historia reciente de Chiquete es conocida, pero no por eso menos impactante. Su lesión en diciembre de 2025, en la semifinal ante Tigres, lo dejó fuera de combate durante meses y obligó a Cruz Azul a ajustar su estructura defensiva en pleno proceso competitivo.

El Chiquete Orozco ya empezó a hacer trabajo de campo con el resto del grupo. (Imago7)
Desde entonces, el plan era claro: recuperación sin prisas y regreso proyectado para agosto. Sin embargo, su evolución positiva cambió el panorama. Primero los trabajos con balón, luego la integración al grupo y ahora, incluso, la posibilidad de sumar minutos si el equipo avanza. Así, en cuestión de días, pasó de completamente descartado a una opción que, aunque remota, ya no parece imposible.
La afición de Cruz Azul se divide: ilusión vs precaución
La posibilidad de ver a Chiquete en la Liguilla desató una ola inmediata de reacciones entre los aficionados. Y como pocas veces, el sentimiento colectivo quedó completamente dividido. Por un lado, domina una postura de cautela, marcada por el temor a una recaída que comprometa no solo el cierre del torneo, sino también el futuro del defensor.

Sin embargo, del otro lado emerge la urgencia deportiva. La necesidad de reforzar una defensa que ha mostrado fisuras llevó a muchos a pedir su regreso, incluso sin ritmo competitivo.


Entre ambos extremos aparece una postura intermedia, más estratégica. Algunos hinchas proponen un regreso gradual, medido, que minimice riesgos sin renunciar al impacto deportivo. Incluso, hay quienes proyectan su regreso en escenarios más avanzados.







