La inestabilidad logística de Cruz Azul está por sumar un nuevo capítulo en el arranque del Torneo Apertura 2026. A pesar de que la directiva cementera mantenía intenciones de regresar a la Ciudad de México, el periodista René Tovar destapó que la alcaldía Benito Juárez le daría una rotunda negativa a La Máquina para volver a jugar en el recinto de la colonia Nochebuena.
Esta determinación obliga a los altos mandos a buscar una alternativa, ya que las exigencias de la Liga MX demandan estrictos requisitos estructurales, de seguridad y de iluminación para autorizar cualquier inmueble. Ante las trabas burocráticas y políticas, la posibilidad de utilizar el renombrado Estadio Banorte se desvanece.

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El verdadero asombro radica en la paradoja deportiva que acompaña a la institución, capaz de brillar con luz propia en medio del caos de sus sedes. En apenas dos años y medio, el primer equipo ha transitado de forma caótica por cinco localías distintas: el Estadio Banorte en 2024, el Ciudad de los Deportes en el mismo año, el Olímpico Universitario en 2025, el Estadio Cuauhtémoc a inicios de 2026, y un destino incierto para este semestre.

Curiosamente, esta constante mudanza no frenó el hambre de gloria de un equipo que rompió récords históricos de puntos en la fase regular del balompié nacional. La Máquina se coronó además como el mejor club de la temporada regular en dos ocasiones y sumó a sus vitrinas dos valiosos campeonatos oficiales de alta relevancia: el torneo de la Liga MX y la Liga de Campeones de la Concacaf.
El vestidor celeste ha demostrado una resiliencia única al adaptarse a las condiciones de canchas ajenas mientras la dirigencia sigue en su búsqueda de terrenos para edificar una casa propia. La afición apoya a pesar de tener que viajar largas distancias en cada cambio de sede, un factor que en lugar de mermar al grupo parece unificarlo con mayor fuerza.
El incierto panorama de sedes para el Apertura 2026
Sin aún una autorización firmada, el conjunto de La Noria corre el riesgo de disputar sus primeros compromisos de local en un escenario alterno o incluso de verse forzado a posponer compromisos. Los directivos trabajan para destrabar la negociación política antes del debut liguero, conscientes de que el tiempo apremia y que la afición exige certezas claras sobre el sitio.
La historia reciente demuestra que ninguna mudanza con los estadios de la capital han logrado apagar el poderío deportivo de este plantel. Pase lo que pase con la sede definitiva del Apertura 2026, Cruz Azul ya ha dejado en claro que su grandeza trasciende cualquier cancha.





