La tensión ya no se disimula en Cruz Azul. Lo que hace semanas eran señales de alerta hoy se transformó en un problema evidente: el equipo no gana, no convence y empieza a perder algo aún más delicado, el respaldo de su gente.

El empate 1-1 ante Querétaro en La Corregidora, por la Jornada 16 del Clausura 2026, no hizo más que profundizar esa sensación. La Máquina llegó a nueve partidos consecutivos sin victoria y, lejos de encontrar respuestas, dejó nuevas dudas en un momento donde el margen de error prácticamente desapareció.

El resultado no solo extendió la mala racha, sino que también complicó su posición en la tabla: cuarto lugar con 30 puntos y cada vez más lejos del liderato. En ese contexto, la noche no terminó solo con un resultado frustrante. Hubo un episodio que expuso el quiebre entre el equipo y la afición.

El mal momento no pasó desapercibido. En redes sociales, la afición volvió a manifestar su enojo, apuntando directamente al entrenador Nicolás Larcamón. Pero esta vez, las reacciones no se quedaron únicamente en el banquillo.

El momento que lo cambió todo: abucheos y silbidos en La Corregidora

El punto más tenso de la noche llegó en el segundo tiempo. Cuando fue sustituido, un jugador en particular se convirtió en el foco del descontento. José Paradela, quien había regresado al once titular tras dos partidos en la banca, fue abucheado y silbado por la afición cementera presente en el estadio.

El gesto no pasó desapercibido. No fue un reclamo aislado, sino una manifestación clara del descontento acumulado. Paradela dejó el campo en medio de un clima hostil, reflejo de un vínculo que empieza a resquebrajarse. La escena fue contundente: futbolista que hace poco era figura, hoy es señalado en uno de los momentos más críticos del equipo.

De figura a incógnita: el preocupante bajón de Paradela

Lo sucedido en La Corregidora no es un hecho aislado. El rendimiento de José Paradela ya venía generando preocupación en Cruz Azul desde semanas atrás. El inicio de 2026 había sido brillante: cuatro goles y una asistencia en los primeros cinco partidos de Liga MX, además de Concachampions. Era el jugador más determinante del equipo.

Sin embargo, su producción ofensiva se desplomó con el correr de las jornadas. Desde entonces, apenas sumó un gol más en liga y una asistencia, perdiendo peso en los últimos metros. Lo más inquietante es que no es la primera vez que ocurre. En el Apertura 2025 vivió un patrón similar: comenzó encendido y terminó desapareciendo del mapa ofensivo durante más de diez partidos.