Cruz Azul había arrancado el 2026 con grandes expectativas. La afición celeste soñaba con un mercado de fichajes ordenado, refuerzos que dieran competencia y un equipo capaz de pelear por la Décima. Sin embargo, lo que comenzó como una ilusión se convirtió rápidamente en preocupación en medio del inicio del Clausura.
El proyecto encabezado por Iván Alonso enfrentó semanas de negociaciones tensas, retrasos en incorporaciones y decisiones internas que generaron malestar en el plantel. La falta de claridad en la planificación, sumada a conflictos con jugadores y agentes, dejó al club en un escenario complicado en medio del inicio del torneo.
Lo que debía ser una estrategia coherente para reforzar al equipo terminó revelando los errores que han marcado este mercado de invierno. Desde ausencias inesperadas hasta negociaciones frustradas, la gestión de Alonso comenzó a ser cuestionada por la afición y con fuerte impacto en el vestidor.
Miguel Borja y una eterna negociación que no se concretó
El capítulo más polémico del mercado lo protagonizó Miguel Borja. El delantero colombiano llegó a México con la expectativa de convertirse en refuerzo inmediato, pero la falta de acuerdos económicos y la intervención de terceros frenaron su incorporación.
Durante más de dos semanas, Borja entrenó de manera individual y nunca llegó a firmar contrato. Finalmente, regresó a Colombia con todas sus pertenencias, marcando el quiebre definitivo con Cruz Azul. Este episodio evidencia la falta de coordinación y estrategia en la gestión de Alonso, afectando tanto la planificación deportiva como la paciencia de la afición.
Mateusz Bogusz puso a prueba la gestión del vestidor
Mateusz Bogusz fue protagonista de una de las historias más comentadas del mercado de invierno en Cruz Azul. El mediocampista polaco decidió no presentarse a los entrenamientos durante una semana mientras presionaba para salir del equipo, manteniendo a todos a la espera de definir su futuro.
La directiva decidió no congelarlo para no devaluar su ficha en la búsqueda de no salir perdiendo en una negociación frente a la gran inversión que hizo un año atrás. Al mismo tiempo, se conoció que establecerían sanciones internas para contener el conflicto y evitar que se extendiera hacia la prensa.
Varias bajas y pocos refuerzos confirmado
El mercado también dejó en evidencia un manejo cuestionable de las salidas. Cruz Azul se desprendió de Lorenzo Faravelli, Nacho Rivero y Ángel Sepúlveda, tres piezas importantes en los últimos años del equipo, pero hasta el momento solo logró incorporar a Agustín Palavecino.
La salida de Rivero, además, tuvo un impacto directo en el vestidor. Su partida sorprendió a los jugadores y dejó un vacío de liderazgo difícil de reemplazar, generando malestar y cuestionamientos internos. Estas decisiones, lejos de ordenar la plantilla, aumentaron la sensación de caos y urgencia en la Noria.
La pérdida económica que dejó Faravelli
El caso de Faravelli es otro ejemplo de errores en la gestión. Cruz Azul intentó incluirlo en la operación por Palavecino, buscando reducir costos y liberar un cupo de extranjero. La negociación no prosperó y el club terminó pagando la totalidad de la cláusula del jugador, alrededor de 8 millones de dólares, mientras que el argentino terminó llegando a Necaxa como agente libre.
La rescisión de contrato generó pérdidas económicas significativas y evidenció improvisación en la planificación de transferencias. Las decisiones apresuradas no solo afectaron las finanzas, sino que también condicionaron la estrategia deportiva del club.
Camilo Cándido: diferente actor, pero un problema que se repite
Camilo Cándido volvió a La Noria, se entrenó con normalidad, pero desde el primer día quedó claro que no formaba parte de los planes de Nicolás Larcamón. La directiva busca su salida, pero la operación no se concreta: venta, préstamo o rescisión suponen complicaciones económicas y logísticas.
Este escenario recuerda al caso de Giorgos Giakoumakis. Un jugador con contrato vigente, que ocupaba un lugar como extranjero y que no entraba en planes, pero bloqueó opciones y obligó a decisiones urgentes en condiciones desfavorables. La historia amenaza con repetirse si la gestión no se ajusta rápidamente.
