El cierre de 2025 dejó a Cruz Azul atrapado entre dos sensaciones difíciles de conciliar. Por un lado, el reconocimiento internacional, un nuevo título continental en Concacaf y la confirmación de un proyecto competitivo. Por el otro, la herida que no termina de cerrar: la deuda pendiente de Liga MX. En ese contraste se explica por qué 2026 será un año importante para La Máquina.
El club llega a un punto donde ya no alcanza con competir, ni con quedarse cerca. La inversión, la regularidad y la exigencia histórica empujan a Cruz Azul a un escenario de todo o nada. Con cuatro torneos marcados en el calendario para este año que está naciendo, el desafío es mayúsculo y la presión, absoluta.

ver también
La muestra que Cruz Azul dio en 2025 y deberá mantener en 2026: así le fue contra los grandes de la Liga MX
El proyecto encabezado por Iván Alonso entró en su etapa decisiva. Desde 2024, construyó planteles de jerarquía, sostuvo una identidad futbolística y se convirtió en un habitual de las instancias finales. Sin embargo, la falta del título lo transformó en una deuda. Nicolás Larcamón continuará al frente con respaldo dirigencial, pero también con una margen de error que se achicó y cada torneo será una evaluación constante.

Nicolás Larcamón tiene la presión de conseguir un título con Cruz Azul en 2026. (Imago7)
Cuatro torneos y una sola exigencia: ganar. El 2026 no admite medias tintas para Cruz Azul. El prestigio, el dinero gastado y el contexto empujan al club a ir por todo. La Máquina llega con plantel de jerarquía, un entrenador exigido y una ambición sin igual. Lo único que falta es transformarlo en títulos.
Liga MX en 2026: dos oportunidades y una sola obsesión
La Liga MX será el eje central de la temporada. Tanto el Clausura como el Apertura estarán atravesados por una misma urgencia: ganar el campeonato. La Décima dejó de ser un deseo para convertirse en una obligación. Y 2026 aparece como el año límite para saldarla.
El Clausura 2026 se presenta como un reto inédito. El Mundial obliga a comprimir el calendario con varias jornadas dobles, eliminar el Play-In y disputar la Liguilla sin los futbolistas convocados a la Selección Mexicana. En ese contexto, La Máquina deberá demostrar fortaleza mental y profundidad de plantel para no repetir viejos tropiezos.

En 2026 se cumplen 5 años del último título de Cruz Azul en Liga MX: El Guard1anes 2021. (Getty Images)
Además, la presión será inmediata. Un nuevo “casi” volvería a encender cuestionamientos y pondría en jaque el proyecto apenas iniciado el año. El Apertura 2026, en cambio, funcionará como el veredicto final. Será el torneo donde se confirme lo construido o se sentencie el proceso. Sin excusas de adaptación ni margen para el error, ese semestre marcará si Cruz Azul está realmente preparado para dominar el fútbol mexicano.
Defender la corona en la Concachampions 2026
En paralelo, durante el primer semestre, Cruz Azul afrontará otro de los desafíos más importantes en su historia reciente: defender el título de la Concachampions. Tras consagrarse en 2025 y convertirse en el máximo ganador del torneo, La Máquina asumirá el rol de campeón a vencer.
El valor de esta competencia va más allá del trofeo. Clasificaciones a la Copa Intercontinental y premios económicos la convierten en un objetivo estratégico. Fallar sería retroceder en el plano internacional. La serie ante Vancouver FC marcará el inicio, en un torneo que promete cruces de alto voltaje. Larcamón, que ya sabe lo que es levantar este trofeo, tendrá la responsabilidad de sostener ese prestigio del club.
Leagues Cup: la herida que sigue abierta
La Leagues Cup se transformó, en muy poco tiempo, en uno de los capítulos más incómodos para Cruz Azul en el plano internacional. Desde la edición de 2023, La Máquina no logró construir una sola actuación convincente, y los números reflejan una realidad difícil de maquillar: diez partidos consecutivos sin ganar en los 90 minutos.
El golpe más duro llegó en la última participación con la fatídica goleada 7-0 ante Seattle Sounders. Más allá de ese partido, el desempeño general tampoco estuvo a la altura. Cruz Azul no ganó ningún encuentro en tiempo regular y cerró su participación de forma prematura. Para 2026, romper la mala racha no solo aliviaría la presión, sino que también permitiría dejar atrás un recuerdo que aún pesa en la memoria de la afición.





