Miguel Ángel Borja llegó a la Ciudad de México el pasado 29 de diciembre con la etiqueta de refuerzo inminente. Su presencia en el país, los trámites iniciales y la expectativa de verlo cuanto antes con la camiseta celeste hacían pensar que el anuncio oficial era solo cuestión de tiempo.
Sin embargo, los días comenzaron a pasar sin novedades concretas. Borja no fue presentado y tampoco ha sido registrado en la Liga MX. Mientras tanto, se ha entrenado de manera individual y su situación empezaba a generar más preguntas que respuestas entre los aficionados de Cruz Azul.

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El punto de quiebre llegó este miércoles cuando se conoció que su situación parece haberse complicado nuevamente, en medio de diferencias contractuales y problemas administrativos. Lo que parecía un fichaje encaminado se transformó en otra “novela” y ahora el delantero colombiano se encuentra de regreso en su país junto a su familia.
Aunque desde ambas partes insisten en que la llegada de Borja no está caída, el contexto es cada vez más complejo. Y mientras la directiva intenta ganar tiempo para resolver los pendientes, la reacción de la afición no tardó en hacerse sentir, que ya emitió su veredicto en las redes sociales.
La afición de Cruz Azul estalla por la “novela Borja”
El regreso de Borja a Colombia fue interpretado por muchos aficionados como la confirmación de un desorden que se repite torneo tras torneo. En redes sociales, la ironía y la burla marcaron el pulso de las primeras reacciones, con mensajes que reflejan resignación y hastío: “JAJAJAJAJAJA… este puto club es una mamada, nunca te aburres” o “somos un carnaval, así es imposible pelear títulos”.



Otros hinchas apuntaron directamente contra la gestión administrativa, señalando que el caso Borja es solo un síntoma más de un problema estructural. “Cruz Azul es el único equipo que tiene más competencia en su directiva que en la cancha”, escribió un aficionado, mientras otro sentenció: “Prohibido que Cruz Azul sea una institución seria”.



También hubo espacio para la preocupación deportiva. La falta de un centrodelantero y la demora en cerrar al colombiano encendieron las alarmas entre quienes miran la tabla y el armado del plantel. “Si se cae, esta misma semana deberían tener negociaciones avanzadas con el plan B, porque con lo que hay aspiramos del 9 al 12”, reclamó un seguidor visiblemente molesto.



El enojo no se limitó solo al fichaje en sí. Varios aficionados cuestionaron la intervención de terceros en la negociación y la pérdida de control interno. “Ahí están las consecuencias de que las negociaciones no las lleve Iván Alonso”, se leyó en los comentarios más repetidos, mientras otros hablaron de los asesores y decisiones que no terminan de explicarse.



Finalmente, el sentimiento que más se repite es el del desgaste emocional. “Cada torneo es una novela. Si piensas que algo saldrá mal, saldrá peor”, resumió un hincha, reflejando una sensación colectiva de hartazgo que va más allá del nombre de Miguel Borja y apunta directamente a la credibilidad de la institución.





