Roberto Ovelar es un nombre ‘casi’ desconocido para el fanático de Cruz Azul. Delantero paraguayo con buen tren superior (1,85m), llegó en el año 2009 a La Noria de la mano deEduardo De la Torre. En aquel entonces, Enrique Meza planificaba un equipo que asaltaría la cima del futbol mexicano, y precisaba del ‘Búfalo’ para armar un ataque de categoría.
El portento físico que se presentó ante las cámaras decepcionó al poco tiempo de su llegada. Su bagaje se resume en una sola mano: apenas disputó cinco compromisos con la playera de La Máquina y anotó un solo tanto en los seis meses que estuvo en la institución. Su gris desempeño se vio opacado por las constantes lesiones que sufrió en su estancia en México.
“Nosotros tratamos de colocarlo, primero en un equipo mexicano pero hasta el momento no ha sido posible así que estamos viendo si será en el extranjero, aunque hasta el momento no hay oferta alguna”, llegó a declarar el exfutbolista Alberto Quintana, quien fungió en aquellos años como director deportivo de Cruz Azul.
Una niñez difícil
Ovelar nació enSan Isidro de Curuguaty (Paraguay, 1985) pero tiene pasaporte español. Comenzó su carrera como jugador en Cerro Porteño, uno de los equipos más poderosos del balompié guaraní. Aprendió a jugar al futbol en las calles de su pueblo hasta que pudo probarse en un club profesional.
El propio jugador recuerda que vendía frutas en las avenidaspara llevar el sustento a su familia, cuyos padres de avanzada edad tenían dificultades para salir a trabajar. Despuntó en el futbol paraguayo y dio el salto a Perú, con las filas de la Universidad San Martín de Porres. Al poco tiempo viajó a Ciudad de México a enrolarse con los cementeros, lugar en donde vivió su peor etapa como jugador profesional.
De préstamo en préstamo
Ante el bajo nivel en La Noria, los dirigentes acordaron un préstamo con el Alianza Lima, equipo con el cual recuperaría un poco del nivel de antaño. La Universidad Católica de Chile y Juan Aurich, también en Perú, fueron sus siguientes equipos antes de emigrar al futbol colombiano, en donde vivió sus mejores años.
Junior de Barranquilla, Millonarios de Bogotáy Once Caldas fueron sus escuadras en el país cafetero, antes con un breve paso por el Olimpia de su natal Paraguay. Hoy en día sigue jugando a los 35 años en las filas del Deportivo Municipal, en Perú. Su paso decepcionante por Cruz Azul se olvidó al poco tiempo de su salida. Fue en esa misma época en que Emanuel Villa llegaría para adueñarse del ataque celeste y convertirse en el cuarto campeón de goleo en la historia del club.
