Santiago Giménez vivió un partido con sensaciones encontradas en la Serie A. El delantero mexicano había marcado un gran gol en la visita del Milan al Lecce por la segunda jornada, pero la alegría se transformó rápidamente en frustración. Su potente disparo cruzado dentro del área se metió con calidad, aunque todo terminó invalidado por un fuera de lugar.

El ex Cruz Azul había celebrado con mucha emoción la acción, ya que la dedicó a Ardon Jashari, mediocampista suizo con el que protagonizó una desafortunada jugada en un entrenamiento. En ese choque, el jugador sufrió una fractura de peroné que lo dejará marginado de la competencia por varias semanas.

Para hacerlo, el ex Feyenoord mostró una camiseta en honor a su compañero lesionado y apuntó su dedicatoria hacia él. Sin embargo, mientras todavía se celebraba la conquista, el juez principal recibió la revisión del VAR. Tras la comunicación, se confirmó la posición adelantada en el inicio de la jugada y el marcador volvió a quedar en cero.

La imagen de Santi tomándose la cabeza reflejó toda su impotencia. Era un tanto que significaba mucho en lo personal, después de días de debate sobre su rendimiento. El atacante de la Selección Mexicana buscaba reencontrarse con la confianza frente al arco, pero la tecnología terminó frustrando esa intención.

De cualquier forma, el Milan encontró el camino para sacar adelante el partido. Ruben Loftus-Cheek rompió el cero y adelantó al equipo dirigido por Massimiliano Allegri, llevando algo de tranquilidad a los visitantes. El esfuerzo colectivo compensó la jugada anulada de Giménez y sostuvo al club en el protagonismo de la Serie A.

En la recta final, Christian Pulisic amplió la ventaja y liquidó la historia en Lecce. Así, el cuadro rossonero celebró un triunfo importante que lo mantiene en la pelea desde temprano en el campeonato. Para Santi Giménez quedó el sinsabor de un gol anulado, pero también la certeza de que sigue siendo una pieza clave en el esquema milanista.