El Clausura 2026 avanza y, aunque los resultados empiezan a acomodarse, en Cruz Azul hay un debate que crece por fuera del marcador. La planificación del plantel volvió a quedar bajo la lupa, no por una urgencia inmediata, sino por una sensación que preocupa en un semestre cargado de competencias.
De acuerdo a lo que reveló hace unos días Javier Alarcón, Nicolás Larcamón no cree en plantillas largas ni en acumular nombres. Su idea pasa por trabajar con 15 o 16 jugadores que realmente compitan por minutos, evitando suplentes crónicos que terminen “pudriendo” el vestidor. El mensaje es claro: calidad por encima de cantidad.
El problema surge cuando esa convicción se cruza con un torneo exigente como la Liga MX. La imagen de un banquillo corto en las primeras jornadas no fue casualidad, sino consecuencia directa de una planificación que no deja demasiado espacio para el error. Con bajas por lesiones, salidas y un calendario que no da tregua, Cruz Azul puede sentir el costo de esa apuesta.
Dentro de ese contexto, la partida de Ignacio Rivero marcó un quiebre. No solo se fue el capitán y uno de los líderes emocionales, sino también una de las piezas más valiosas desde lo táctico: era el comodín perfecto. Podía jugar como lateral, carrilero, interior, extremo o incluso zaguero en una línea de tres.
Esa polifuncionalidad le permitía a Cruz Azul resolver emergencias sin mover demasiado el esquema y le dio soluciones inmediatas a más de un entrenador. Sin él, La Máquina perdió liderazgo, carácter y, sobre todo, una herramienta que hoy se extraña más de lo esperado.
El problema que debe afrontar Larcamón: el carril derecho sin recambio
La consecuencia directa de la salida de Rivero se refleja en el carril derecho. Hoy, Jorge Sánchez es el único futbolista natural para ocupar esa posición. No hay una segunda opción clara, ni una alternativa de experiencia que pueda entrar sin alterar el funcionamiento.
Ese sector quedó desprotegido y la afición no tardó en hacerlo notar en redes sociales, cuestionando cómo se cubrirá ese hueco en momentos decisivos del torneo. La preocupación no es menor: en una Liguilla, los detalles suelen marcar la diferencia.
Las dos opciones que maneja Cruz Azul para el carril derecho
Por ahora, no planean salir al mercado para resolver este problema. Las soluciones, al menos en el corto plazo, están puertas adentro y pasan por ajustes que no dejan de generar debate. En redes sociales, Adrián Esparza explicó el escenario que se maneja en La Noria: “Como posibles soluciones: carrilero derecho Amaury que no es nominal o Campos a perfil cambiado que no lo ha hecho mal”.
La primera alternativa es Amaury Morales. El canterano no es carrilero nominal, pero ya fue utilizado en esa función y dejó buenas sensaciones. Además, su presencia ayuda a cumplir con la Regla de Menores, un factor que también pesa. El riesgo está en exigirle responsabilidades en una posición que no domina del todo.
La segunda opción es Omar Campos, lateral izquierdo que se desempeñaría con su perfil zurdo cambiado. Una solución circunstancial, ya probada, que ofrece mayor experiencia, aunque limita profundidad y naturalidad en el recorrido por banda. Funciona como parche, pero no como respuesta estructural.
