Hay equipos que dominan a partir de la posesión. Otros, desde la presión alta. Cruz Azul ya ha demostrado que puede imponerse con la pelota, con la movilidad de sus mediocampistas y con la calidad de futbolistas capaces de resolver partidos en espacios reducidos. Sin embargo, si algo le ha faltado en los últimos torneos es una herramienta que suele definir las series más cerradas: el juego aéreo. Y ahí es donde los inminentes fichajes de Alan Montes y César Montes llegarían y prometerían cambiar por completo este aspecto de La Máquina tras el mercado de pases.
Un recurso que Cruz Azul no tenía como sello
Durante las última temporada, el equipo celeste ha encontrado goles mediante asociaciones, transiciones rápidas y la inspiración de sus futbolistas ofensivos. Pero los tiros de esquina o jugadas de táctica fija no representaban un arma principal que intimidara a cualquier rival.
Las jugadas a balón parado existían, sí, aunque no eran una identidad. Con Alan Montes a punto de ser presentado como refuerzo y las negociaciones avanzadas para incorporar a César Montes desde el Lokomotiv de Moscú, esa realidad podría modificarse de manera radical.
Dos gigantes para dominar las dos áreas
Las medidas de estas futbolistas asustan: 1.93 y 1.95 metros para Alan y César respectivamente, quienes se convertirían en los más altos de Cruz Azul. Aunque no solo se trata de su estatura, sino de cómo la utilizan. Alan Montes se consolidó en Necaxa como un central dominante en los duelos por arriba, mientras que César Montes lleva años siendo uno de los mejores zagueros mexicanos en ese apartado, tanto en selección nacional como en Europa. En la temporada más reciente con Lokomotiv registró 114 duelos aéreos ganados, un promedio de 4.65 por partido, ubicándose entre la élite de la liga rusa, además de aportar cuatro goles, una cifra que refleja el peligro que representa en el área rival.
La diferencia no estará solo en defender
Quizá el primer pensamiento sea imaginar una defensa mucho más sólida. Y sí, Cruz Azul ganaría fortaleza para despejar centros, defender tiros de esquina y reducir uno de los caminos más frecuentes hacia el gol en la Liga MX, con el atenuante del regreso de Jesús Orozco Chiquete (1.88 metros). Pero el salto de calidad también aparece en el otro extremo del campo.
Tener a dos especialistas en el remate de cabeza obliga a cualquier rival a modificar su marcación en las jugadas de estrategia. Habrá una o dos torres (dependiendo de a quienes forme Huiqui) dispuestas a atacar mediante el juego aéreo. En un campeonato donde tantas eliminatorias se deciden por detalles, convertir un córner en una ocasión clara de gol puede marcar la diferencia. Será un desafío para el cuerpo técnico exprimirlo al máximo.
El complemento perfecto para un plantel lleno de variantes
Lo más atractivo es que Cruz Azul no tendría que cambiar su esencia para aprovechar a los hermanos Montes. El equipo seguiría siendo reconocible por su circulación de balón, por el protagonismo de sus mediocampistas y por la creatividad de sus futbolistas ofensivos. El juego aéreo no reemplazaría esas virtudes; las potenciaría. Cuando un rival cierre espacios por dentro, aparecerá una nueva alternativa. Cuando un partido esté trabado, un centro bien ejecutado podrá convertirse en una solución.
El ingrediente que puede convertir a Cruz Azul en un superequipo
Los grandes equipos no solo destacan por hacer muy bien una cosa. Lo hacen porque encuentran respuestas para cualquier escenario. Cruz Azul viene de ganar la Liga MX, posee talento, experiencia y variantes futbolísticas para competir por más títulos. Si el vigente campeón finalmente consigue reunir a Alan y César Montes, añadirá una dimensión que hasta ahora no figuraba entre sus principales fortalezas.
