Cruz Azul vuelve a iniciar un torneo de Liga MX envuelto en una sensación incómoda. No tiene que ver con el plantel, ni con el proyecto deportivo, ni siquiera con los resultados recientes. Es algo más profundo y estructural: la ausencia de un estadio propio que le permita construir su identidad sin depender de terceros.

A lo largo de los años, La Máquina aprendió a convivir con la mudanza permanente. Estadio Azteca, Ciudad de los Deportes, Olímpico Universitario… Cada etapa dejó recuerdos, pero ninguna logró consolidarse como hogar definitivo. Y cuando parecía que al menos existía una estabilidad transitoria, todo volvió a romperse.

A días del inicio del Clausura 2026, Cruz Azul confirmó que no jugará en el Estadio Olímpico Universitario y que su nueva casa será el Estadio Cuauhtémoc de Puebla. Una decisión tomada a contrarreloj, sin margen de maniobra y empujada por la negativa de la UNAM a renovar el acuerdo.

Cruz Azul oficializó la mudanza al Estadio Cuauhtémoc para hacer de local en el Clausura 2026. (Getty Images)

Esto implicará salir de la Ciudad de México y obligar a miles de seguidores a recorrer más de 130 kilómetros cada 15 días, cuando el equipo juegue de local. También impactará en el día a día del plantel, con más viajes, menos descanso y una adaptación forzada a un nuevo entorno. Pero el cambio de sede no solo trajo consecuencias logísticas. También funcionó como detonante emocional.

Víctor Velázquez es retratado por una promesa que nunca cumplió

Con la confirmación de Puebla como nueva casa, las redes sociales se llenaron de reclamos. En ese contexto, aficionados de Cruz Azul “exhibieron” a Víctor Velázquez al recuperar una promesa realizada en 2021 que hoy luce completamente desfasada de la realidad. La cuenta Somos Cruz Azul viralizó un fragmento de una entrevista con Javier Alarcón en la que aseguraba que el club tendría estadio propio en un plazo de cinco años.

¿Qué había dicho el Ingeniero Velázquez en 2021 que hoy lo persigue?

En aquella charla, Víctor Velázquez hablaba de planeación, crecimiento orgánico y visión institucional. Explicaba que el contrato con el Estadio Azteca permitía pensar con calma el proyecto y que el estadio llegaría a mediano plazo. Cuando Alarcón le pidió un compromiso más concreto, el presidente no dudó.

Aficionados de Cruz Azul, en cinco años vamos a tener su casa”, afirmó en 2021. Cinco años después, Cruz Azul no solo no tiene estadio propio. Tampoco tiene terreno, fechas claras ni un proyecto iniciado. En cambio, vuelve a mudarse y a depender de recintos ajenos para competir en la Liga MX.

El legado que Velázquez quiere dejar… y que aún no llega

En entrevistas más recientes, Velázquez insistió en la importancia del estadio como legado institucional. El directivo remarcó que su intención es dejar algo “para toda la vida” en Cruz Azul y que ese sello sería el nuevo inmueble. Las palabras, sin embargo, contrastan con el presente.

Cada nueva mudanza debilita la paciencia de la afición y refuerza la sensación de promesas que se postergan indefinidamente. Puebla aparece como una solución necesaria, pero también como un recordatorio incómodo de todo lo que aún no se cumple.

Presupuesto aprobado, pero sin estadio en el horizonte

En 2025, la Cooperativa Cruz Azul aprobó un presupuesto cercano a los 300 millones de dólares para la construcción del nuevo estadio. La noticia generó expectativas, pero rápidamente chocó con la realidad: no hay predio definido y los tiempos comenzaron a estirarse.

Reporteros cercanos a la vida interna del club señalaron que el estadio no estará listo ni siquiera para el centenario en 2027. Las proyecciones más optimistas lo ubican recién entre 2028 y 2029, siempre y cuando el proyecto avance sin nuevos contratiempos. Mientras tanto, tiene asegurado su regreso al Estadio Azteca (ahora Banorte) tras el Mundial 2026, con contrato hasta finales de 2028.