Cruz Azul inicia el 2026 con una carga que va más allá de un simple cambio de calendario. El nuevo año encuentra a La Máquina instalada entre los equipos más competitivos del país, pero con una deuda que se vuelve cada vez más pesada: transformar la regularidad y la inversión en un título de Liga MX.
El paso del tiempo empieza a jugar en contra. Desde la Novena en 2021, el club ha estado cerca en múltiples ocasiones, ha sostenido proyectos ambiciosos y ha apostado fuerte en el mercado, pero el objetivo máximo sigue sin concretarse. En ese contexto, cada mensaje institucional adquiere otro peso.

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La obligación que Cruz Azul debe cumplir en 2026 y no postergar ni un año más
Con motivo del cambio de año, el presidente de la institución, Víctor Velázquez, se expresó en redes sociales con un mensaje dirigido a toda la familia cementera. No fue una declaración extensa ni una promesa explícita, pero sí una señal clara del rumbo que pretende sostener la directiva.
“Cerramos un gran año, lleno de éxitos y aprendizajes. Este 2026 seguiremos construyendo juntos la grandeza de nuestra querida Cruz Azul. ¡Feliz Año Nuevo!”, escribió el presidente del club.
Leído de manera aislada, transmite optimismo y continuidad. Sin embargo, dentro del contexto deportivo e institucional de Cruz Azul, funciona como una reafirmación del proyecto y, al mismo tiempo, una aceptación implícita de la presión que acompaña al 2026. En La Noria, la grandeza se mide en campeonatos, y especialmente en Liga MX. Todo lo demás queda incompleto si la Décima sigue sin llegar.
Continuidad del proyecto, pero exigencia máxima
El mensaje de Velázquez se conecta directamente con lo que ya se había definido en diciembre. Tanto Nicolás Larcamón como Iván Alonso fueron ratificados en sus cargos, pese a un 2025 marcado por cambios, eliminaciones dolorosas y decisiones que generaron debate en la afición.

La continuidad del proyecto de Iván Alonso con Larcamón como DT exige títulos en 2026. (Imago7)
La directiva optó por la continuidad, pero no por la comodidad. El propio entorno del club reconoce que el margen de error se redujo al mínimo. Larcamón afronta su primer año completo con la obligación de ganar, mientras que Alonso ve cómo su gestión entra en una etapa decisiva desde 2024.
La deuda que Cruz Azul no puede seguir postergando
Desde el inicio de la gestión de Iván Alonso, Cruz Azul construyó una plantilla diseñada para competir por todo. Refuerzos de jerarquía, un estilo de juego definido y entrenadores alineados a esa idea sostienen un proyecto que ya mostró estar listo para dar el golpe definitivo. Postergar el título un año más significaría desaprovechar un proceso que superó la etapa de prueba.

En 2026 se cumplirán cinco años del último título de Liga MX para Cruz Azul. (Imago7)
La exigencia ya no nace solo de la historia del club, sino del presente deportivo que el propio Cruz Azul construyó. Los números lo respaldan. En el Clausura 2024, La Máquina fue subcampeón tras una final intensa ante América. En el Apertura, terminó como superlíder y volvió a quedarse en semifinales, otra vez frente a su máximo rival. El Clausura 2025 repitió la historia, y en el último torneo el camino se cerró ante Tigres, otro de los pesos pesados del fútbol mexicano.
El problema para Cruz Azul es que ya no espera. Mientras se queda en la orilla, varios de sus competidores directos han seguido sumando títulos, ampliando la distancia en la tabla histórica y aumentando la presión. Es así que el Clausura y la Concachampions aparecen como escenarios inmediatos para validar el discurso.





