En un duelo trepidante en el Estadio Akron, Cruz Azul irrumpió con un arranque vibrante: José Paradela abrió el marcador apenas al minuto 2, estampando la diferencia con inteligencia y decisión. Guadalajara no se quedó atrás y, aprovechando un tiro de esquina, Diego Campillo igualó al 11, equilibrando las emociones para un estadio que ya respiraba intensidad.
La respuesta cementera no tardó: antes del descanso, Carlos Rodolfo Rotondi envió un tremendo disparo de larga distancia que devolvió el aliento al visitante. Esa ráfaga de goles tempraneros marcó el pulso de un partido que prometía acción sin fin.
El choque se decantaba por pinceladas de peligro y momentos de gran tensión defensiva. La Máquina, con la ventaja en el marcador, supo templar el ritmo sin renunciar al ataque, mientras el local aceleraba con envíos al área y presión constante. Las oportunidades se sucedían: remates desviados, intentos peligrosos y un cabezazo que obligó al arquero Mier a lucirse.

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En el complemento los rojiblancos arremetieron con saques de esquina, centros cargados de peligro y un disparo que golpeó el travesaño, rozando el empate. La presión tapatía se intensificó, pero se topó con una zaga celeste firme y un portero imbatible en los momentos más complicados.
Ya en tiempo añadido, con siete minutos extra, la tensión llegó a su máxima expresión: cada despeje y balón dividido se jugaba como una final. El rojiblanco buscó con todo, incluso un remate cercano que exigió una gran estirada del arquero; pero Cruz Azul resistió con temple, sorteó cada embate bajo la lluvia de centros y mantuvo la ventaja hasta el silbatazo final con el 2-1 a su favor.