En una cancha donde históricamente nada es sencillo, Cruz Azul volvió a demostrar que su liderato no es casualidad. Torreón exigía carácter, paciencia y concentración máxima. Y La Máquina respondió. Lo hizo en un partido más apretado de lo que muchos anticipaban, marcado por la intensidad, por jugadas discutidas y por la personalidad de un equipo que sabe competir.
El triunfo 2-1 ante Santos Laguna dejó algo más que tres puntos. Dejó la sensación de un plantel convencido de su idea. Y, en el centro de esa historia, apareció Jeremy Márquez, autor del gol que abrió el camino y protagonista de una noche que lo tuvo bajo los reflectores.

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El equipo salió con su sello: presión alta, posesión y paciencia para desgastar. Apenas habían transcurrido 15 minutos cuando una acción dentro del área terminó en los pies de Márquez. Su remate no fue el más potente, pero la reacción tardía de Carlos Acevedo permitió que el balón terminara en el fondo.

Jeremy Márquez anotó ante Santos su primer grito en el 2026. (Imago7)
La jugada tuvo revisión en el VAR por una posible posición adelantada. Desde algunos sectores se cuestionó la decisión, pero el árbitro consideró que la intervención previa del defensor anulaba cualquier infracción. Fue un contexto breve de polémica en un partido que, futbolísticamente, tuvo un claro dominador. Más allá del debate, el gol subió al marcador. Y para Márquez significó algo más profundo.
Las declaraciones de Jeremy Márquez: confianza, paciencia y mentalidad
Al finalizar el duelo, habló con serenidad, pero también con firmeza. Primero puso en contexto la dificultad del escenario: “Sabemos que siempre es difícil venir acá a este estadio, con este equipo también que es duro, pero gracias a Dios se dio el resultado. Sabíamos que iba a ser un partido de mucha paciencia, de tener la posición, de darle varias vueltas y gracias a Dios se dieron esos dos goles”.
En lo individual, el tanto tuvo un peso especial. Fue su primero en el Clausura 2026 y el cuarto desde que viste la camiseta celeste. En medio de un equipo con competencia interna fuerte y alto rendimiento colectivo, sumar en el marcador tiene un valor adicional: “Es un golpe de confianza siempre meter un gol. El primero ahora de ese torneo, pero bueno, sabe muy bien”.
Corto, directo y honesto. Y en un torneo donde Cruz Azul pelea en lo más alto, cada pieza que gana seguridad potencia el funcionamiento colectivo. Por otro lado, el calendario ya no da respiro: partidos cada tres días, viajes y exigencia máxima. Pero dentro del vestidor el mensaje es claro: “sabemos mentalmente y físicamente estamos preparados para lo que viene y va a ser difícil, pero lo vamos a sacar adelante“.





