Durante años, en Cruz Azul se instaló una costumbre peligrosa: reaccionar tarde. Por eso lo ocurrido en este Clausura 2026 llamó la atención. Porque cuando el proyecto de Nicolás Larcamón comenzó a desmoronarse, la directiva encabezada por Víctor Velázquez e Iván Alonso hizo algo que pocas veces había sucedido en La Noria: actuar antes del colapso definitivo.
Y sí, vale la pena decirlo aunque incomode a algunos aficionados celestes: la dirigencia merece un gran crédito por el arribo del equipo a la gran final de la Liguilla, donde se medirá ante Pumas de la UNAM.
Cruz Azul entendió a tiempo que el problema iba más allá de la táctica
Cruz Azul había perdido intensidad, frescura y, sobre todo, conexión emocional con su entonces entrenador. El problema ya no era únicamente táctico. El equipo dejó de transmitir sentido de pertenencia dentro del campo. Había futbolistas confundidos, otros apagados y un entorno que empezaba a sentir que el ciclo de Larcamón estaba agotado.

ver también
Si Cruz Azul es campeón, alcanzará a Chivas en títulos oficiales de clubes mexicanos
En otros torneos, la directiva probablemente habría esperado “a ver qué pasaba”. Esta vez no. La decisión de cortar el proceso fue agresiva, incómoda y arriesgada. También fue correcta. Porque el interinato de Joel Huiqui devolvió algo que Cruz Azul había perdido: identidad competitiva. El equipo volvió a jugar con intensidad, recuperó orden emocional y encontró una cercanía futbolística que parecía inexistente semanas atrás.

Joel Huiqui puede hacer historia con Cruz Azul: buscará ganar la Décima en el Clausura 2026. (Imago 7)
La Máquina dejó de verse como un conjunto de futbolistas con movimientos mecanizados y volvió a parecer un plantel comprometido consigo mismo. No es casualidad que hoy, después de eliminar a Chivas y meterse en la final del Clausura 2026, ya exista debate alrededor de una posible continuidad del ex defensor celeste.
Y ahí aparece la gran pregunta que divide opiniones: ¿la directiva reaccionó por convicción o por desesperación? Probablemente hubo un poco de ambas. Pero también es cierto que en el futbol mexicano muchas instituciones pierden por justamente por no tomar decisiones incómodas a tiempo. Cruz Azul, esta vez, entendió el momento exacto para mover piezas. Y eso también se trabaja desde los escritorios.
Víctor Velázquez y los tres logros con Cruz Azul en la Liguilla: jugar siempre en CDMX
Lo mismo ocurrió para esta Fiesta Grande con un tema que traía descontento (y seguramente le hará enojar a Larcamón): el estadio para la Liguilla. Mientras el entorno daba por hecho que Cruz Azul volvería a mudarse a Puebla por los compromisos del inmueble rumbo al Mundial 2026, Víctor Velázquez consiguió primero asegurar el Banorte para el cierre de fase regular, luego mantenerlo para los cuartos de final ante Atlas y también para la semifinal contra Chivas, prácticamente al límite de la entrega del estadio a FIFA.
Cuando parecía inevitable abandonar la Ciudad de México para la final ante Universidad Nacional, apareció otra gestión inesperada: la aprobación para utilizar el Ciudad de los Deportes contra Pumas y evitar un desgaste deportivo, logístico y emocional para el equipo y la afición.

Cruz Azul jugará ante Pumas en el Ciudad de los Deportes. (Imago 7)
Puede sonar menor, pero no lo es. Cruz Azul llevaba años perdiendo pequeñas batallas institucionales que terminaban afectando el rendimiento deportivo. Esta vez ocurrió lo contrario: la dirigencia solucionó problemas antes de que explotaran. En una Liguilla tan emocional, poder contar con un estadio que no demande desgaste de viajes para el plantel y además esté explotado con aficionados entusiasmados, también juega su papel.
EncuestaSi tuvieras que elegir una... ¿Qué decisión te pareció más importante?
Si tuvieras que elegir una... ¿Qué decisión te pareció más importante?
Ya votaron 0 personas
Si Cruz Azul es campeón, el legado de Iván Alonso será positivo
Hay otro personaje dentro de esta historia que merece un análisis aparte: Iván Alonso. Porque durante buena parte de su gestión recibió aprobaciones y cuestionamientos por distintos temas: fichajes, salidas de jugadores y decisiones deportivas que dividieron a la afición. Pero el futbol tiene algo fascinante: la línea entre fracaso y éxito puede cambiar en noventa minutos.
Si Cruz Azul consigue la décima estrella ante Pumas, el relato alrededor de Iván Alonso sumará muchísimos puntos. Tras la obtención de la Concachampions el año pasado, la espina quitada que significaría la obtención de la décima Liga MX, validará mucha de sus decisiones y “completará” el checklist de objetivos básicos logrados. Desde quien escribe, sin embargo, hay sobradas muestras de una consolidación deportiva desde el 2024 hasta acá.

ver también
¿Por qué la final se juega en el Ciudad de los Deportes? La razón de peso que expuso Cruz Azul
Más allá del ruido mediático y las opiniones, lo ciertro muchas de las bases de este plantel fueron construidas bajo su gestión. Por eso esta final puede modificar para la percepción de una directiva que empezó a resolverlos antes de que fuera demasiado tarde.





