Cruz Azul atraviesa uno de los momentos más delicados de su proyecto reciente. La racha de nueve partidos sin ganar y el empate ante Querétaro como punto de quiebre terminaron por detonar una crisis que hace algunas semanas parecía muy lejana. La salida de Nicolás Larcamón fue la primera gran decisión, pero lejos de apagar el incendio, abrió nuevas interrogantes.
Porque en La Noria el problema dejó de ser exclusivamente futbolístico. La crisis escaló hacia los escritorios y puso bajo la lupa a quienes construyeron el proyecto. En ese escenario, el nombre de Iván Alonso comenzó a tomar cada vez más protagonismo, no por certezas, sino por cuestionamientos internos que lo dejan en una posición incómoda.

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La reunión de urgencia entre Víctor Velázquez y el propio director deportivo marcó un antes y un después. Si bien se determinó su continuidad, también quedó claro que el respaldo no es absoluto. Puertas adentro, el análisis sobre su gestión ya comenzó y las conclusiones no serían del todo favorables.
Las razones que ponen a Iván Alonso contra las cuerdas en Cruz Azul
Según pudo averiguar Vamos Azul a través del colaborador Gerardo González, el desgaste de Iván Alonso no respondería a un único factor, sino a una acumulación de decisiones que hoy pesan en el balance general del club.
En ese sentido, una de las principales críticas apunta a la fuerte inversión realizada durante su gestión. De acuerdo a lo señalado, Cruz Azul habría destinado cerca de 150 millones de dólares entre fichajes y salarios, una cifra que contrasta directamente con los resultados obtenidos dentro del campo.
A esto se suma un señalamiento aún más delicado: la falta de control sobre el cuerpo técnico encabezado por Nicolás Larcamón. Siempre según la información revelada, desde la interna consideran que no existió una gestión firme sobre el entrenador en momentos clave, lo que habría permitido que la crisis deportiva se profundizara sin correcciones a tiempo.

Tras la destitución de Larcamón, el foco pasó a centrarse en Iván Alono. (Getty Images)
Otro punto que generaría ruido en la dirigencia tiene que ver con la política de refuerzos. La percepción interna es que se priorizó resolver los problemas a partir de ‘billetazos’, apostando por incorporaciones costosas sin lograr consolidar un funcionamiento colectivo sólido.
Finalmente, también aparece una crítica estructural que impacta en el mediano plazo: la falta de promoción de futbolistas surgidos de las fuerzas básicas. En un club históricamente formador de grandes prospectos, esta ausencia comienza a ser vista como una señal de desconexión con la identidad institucional.
¿Un proyecto que perdió el rumbo?
El contexto agrava aún más la situación. La salida de Martín Anselmi, un mercado de pases cuestionado y la partida de referentes como Nacho Rivero, Lorenzo Faravelli y Ángel Sepúlveda fueron debilitando una estructura que supo mostrar solidez.
Con el correr de los meses, Cruz Azul perdió consistencia, identidad y resultados. La afición, que en un inicio apuntaba al entrenador, comenzó a redirigir las críticas hacia la planificación deportiva, entendiendo que el problema va más allá del banquillo. Incluso, las versiones sobre tensiones internas y diferencias en la toma de decisiones refuerzan la idea de que el conflicto no es únicamente futbolístico, sino también dirigencial.





