Cruz Azul atraviesa semanas decisivas dentro y fuera de la cancha. Mientras pelea por mantenerse protagonista en el Clausura 2026 y en Concachampions, el tema de su localía se ha convertido en un dolor de cabeza. La mudanza a Puebla, los largos traslados y la desconexión con su afición han marcado el ritmo de un semestre que exigía estabilidad, pero ha estado lleno de incertidumbre.

ver también
El error que cometió Cruz Azul que le impediría mudar su localía al Estadio Banorte
En medio de ese contexto, la posibilidad de regresar al Estadio Banorte aparecía como una bocanada de aire fresco. La directiva encabezada por Víctor Velázquez ya había iniciado gestiones, Nicolás Larcamón empujaba desde lo deportivo y hasta existían ventanas en el calendario. Sin embargo, surgió una versión que encendió la polémica.
Señalan a los responsable de que Cruz Azul no regrese al Estadio Banorte
De acuerdo con el reportero Gerardo Vázquez de León, el gran obstáculo no sería únicamente la FIFA o la logística del inmueble, sino una decisión directa de Grupo Ollamani, propietarios del estadio. La acusación no solo apuntaría a un “no” rotundo, sino a un trato desigual.
“Cruz Azul debe de sentirse traicionado, despreciado, manipulado, por parte de la gente de Grupo Ollamani. ‘Señores, quiero jugar el partido contra LAFC y los que restan de la Liguilla’, le dicen que no. Que nada más puede jugar el América”, expresó el periodista, dejando ver la magnitud de la situación.
El señalamiento va más allá de una simple negativa. Según su relato, el inmueble sí estaría habilitado para otros eventos, incluyendo partidos del América y encuentros especiales como partidos de leyendas. “¿Por qué el América nada más? Si se supone que el estadio está listo… ¿por qué a Cruz Azul no y a los demás sí?”, cuestionó.
El punto más delicado es que Cruz Azul mantiene un contrato vigente hasta 2031 con el estadio, lo que intensifica la sensación de agravio. Desde esta óptica, la decisión no solo impactaría en lo deportivo, sino que golpearía directamente la relación institucional.
El contexto que agrava la polémica en Cruz Azul
En las últimas semanas, el club ha intentado por distintas vías regresar a la Ciudad de México, incluso solicitando disputar partidos clave del cierre de torneo en el Estadio Banorte. La intención era clara: reducir el desgaste físico y reconectar con una afición que no ha podido acompañar masivamente al equipo en Puebla.
Nicolás Larcamón fue uno de los más insistentes en este punto, al remarcar públicamente que los traslados constantes afectan el rendimiento y que jugar en casa sería una ventaja clave en el tramo final del semestre.

Cruz Azul regresa al Estadio Banorte, pero como visitante para enfrentar al América. (Getty Images)
Sin embargo, los obstáculos han sido múltiples. Desde la postura de la FIFA (que prioriza la remodelación rumbo al Mundial) hasta el contrato vigente con el Cuauhtémoc y el hecho de que la solicitud llegó tarde en comparación con América. Todo esto ya complicaba el panorama.
Ahora, con la versión de un bloqueo directo desde los propietarios del estadio, el escenario se vuelve aún más tenso. Incluso con una fecha límite marcada (13 de mayo) para el uso del inmueble antes de su intervención total, las posibilidades de ver a Cruz Azul de regreso en casa parecen escasas.





