En medio de una crisis institucional que sigue en ascenso, el vestidor de Cruz Azul vivió un momento de distensión que pocos esperaban. El juvenil Ariel Castro fue la gran sorpresa al sumarse al primer equipo desde la Sub-21, recibiendo la clásica “novatada” de ser rapado por sus compañeros. Este ritual, lejos de ser un simple juego, se interpretó como un gesto de unión necesario.
Sin embargo, la alegría por el ascenso del canterano contrastó de inmediato con el contundente comunicado que anunció el despido de Nicolás Larcamón. La directiva argumentó que la “inercia negativa” en los resultados era indisimulable, sumado a una racha de nueve partidos sin sumar de a tres.
Ariel Castro sonríe en la banca vs. Xolos (Fabrizio Domínguez Castilla).
Vale recordar que, según según comentó Adrián Esparza Oteo, Castro tuvo “demasiado protagonismo” en la práctica a puertas abiertas que realizó la institución en el Estadio 10 de Diciembre, horas antes del empate ante Xolos que derivó en la dimisión del entrenador argentino.

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Más allá de los marcadores, se reveló que la verdadera razón del cese fue la gestión del grupo y un vestidor visiblemente desgastado. Aunque la novatada a Castro mostró un clima de camaradería, los reportes indican que la relación con los referentes estaba rota. Jugadores clave ya no confiaban en el discurso del técnico, lo que hizo la situación totalmente insostenible.
Tras confirmarse su salida, Larcamón rompió el silencio asegurando que “no entiende ni comparte” la decisión de la cúpula cementera. El estratega argentino defendió su proceso, alegando que el equipo merecía jugarse su suerte en la Liguilla tras el esfuerzo realizado. Para el DT, la determinación fue apresurada y basada en el clamor popular de la afición.
Cruz Azul debe dar vuelta la página
Lo cierto es que el paso del argentino dejó un saldo negativo millonario para las arcas de la institución de La Noria. Entre el pago de su cláusula de salida de Necaxa y los fichajes exigidos, la inversión no se tradujo en el éxito esperado. El proceso termina siendo una falla económica y deportiva que la directiva intentará subsanar con un interinato inmediato.
Ahora, la responsabilidad de rescatar el torneo recae en Joel Huiqui, quien deberá aprovechar el impulso de los jóvenes como Ariel Castro. La misión será transformar ese último gesto de buen clima en un rendimiento sólido para enfrentar la “Fiesta Grande”. Cruz Azul busca dejar atrás la etapa de Larcamón y enfocarse en devolverle la identidad a un plantel golpeado.





